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Playful
Living nace como un espacio para hablar sobre el juego; juego para
niños, adolescentes y adultos. Hablar de juego es hablar de educación,
de familia y de muchas cosas más.
Si el juego es algo natural, ¿por qué se necesita una organización que lo promueva?
Existen múltiples causas por las que el juego ha dejado de ser una actividad natural en los niños.
Uno
de los primeros problemas que se aprecia actualmente en las sociedades
occidentales es la intervención de los adultos en el juego conocida como
“adulteration”. Ejemplos de ello son prácticas como los juegos
educativos, la incorporación del juego en la educación, o el
gamification. Similar es el establecimiento de reglas absurdas en
parques infantiles que más que promover el juego son defensas legales de
los mismos antes potenciales demandas en caso de accidentes.
Hay
un miedo intrínseco en todos los que velan por los niños que se traduce
en una confusión entre riesgo y peligro que pretende eliminar todo
elemento de riesgo al extremo de crear lugares seguros pero insípidos
donde ciertos juegos y equipos para jugar se han prohibido o simplemente
eliminado, y los que quedan son aburridos para los niños.
A
esto se suma una psicosis artificial sobre el riesgo en la vida diaria.
Mientras autores como Steven Pinker y Lenore Skenazy ha demostrado
que vivimos en un mundo más seguro, padres, maestros y políticos creen
que la historia es al revés. Probablemente la percepción se nubla
influida por programas de televisión, medios noticiosos y problemas que
aún afectan a la sociedad, así como de productos comerciales que
aprovechan la paranoia de los adultos.
Del
lado de los padres, muchos proyectan sus vidas en sus hijos creyendo
que pueden diseñar su futuro. Con ello califican todas sus actividades
en la medida que construyan currículo. El aburrimiento y el no tener
nada que hacer parece ser una anatema de la carrera productiva de la
vida moderna. Esto hace que los niños estén sobre agendados, sin tiempo
para ser niños y demasiado en actividades estructuradas.
Finalmente,
el avance de la tecnología se ve como un enemigo del juego, el
creciente uso de pantallas aleja a los niños del juego físico, del
contacto con la naturaleza y de las relaciones interpersonales. Pero
también afecta su rendimiento escolar y vida familiar. Esta es una
situación donde aún hay mucho por aprender, pero no deja de ser
preocupante que la tecnología se ha vuelto el chivo expiatorio. ¿Cuántos
niños no recurren a los dispositivos a falta de oportunidades de jugar?
No se diga salir y jugar en formas más naturales. ¿Cuántos niños no
aprenden a resolver su aburrimiento con una pantalla porque cuando eran
pequeños sus padres sustituyeron el pepe por un teléfono o tableta? ¿No
serán las oportunidades de las redes sociales una alternativa a un mundo
donde los niños no tienen tiempo para convivir sin un tutor, entrenador
o padre que los esté juzgando? ¿Por qué no puede la tecnología ser un
complemento al juego libre con la que los niños puedan compartir sus
hazañas, aumentar la experiencia o simplemente usarla como un elemento
de juego más?
En
Playful Living queremos tener una conversación abierta sobre estos
temas y más. Hay mucho que aprender de los niños, especialmente confiar
en su capacidad de tomar decisiones y sus necesidades naturales de
movimiento, exploración, y socialización.
Cierre
los ojos un minuto y recuerde sus mejores momentos cuando niño. ¿cree
que sus hijos tienen las mismas oportunidades hoy? ¿qué ha hecho para
que así sea? ¿qué podría ser diferente?
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