La importancia del juego en la naturaleza

La importancia del juego en la naturaleza. 
Cuando era niño muchas veces para el descanso de Semana Santa íbamos a la casa de campo que tenían unos tíos en Atitlán. Por horas salíamos a explorar, a inventar mundos de aventuras con brujas y héroes. No fueron pocas las veces en las que nos metimos en problemas por estar haciendo travesuras. El factor común de estas anécdotas era que podíamos jugar libremente.  
En la actualidad no faltan los adultos que comparten memes añorando aquellas épocas. Con comentarios sobre el haber podido beber agua del chorro, o andar en bicicleta sin casco, recuerdan épocas que parecen nunca volverán. A su vez, estas expresiones de nostalgia van acompañadas de censura a los juegos de video y los teléfonos “inteligentes”, cual si fueran los culpables que los niños de hoy no juegan como antes. Hay muchas causas que explican este lamentable fenómeno, pero en esta oportunidad nos centraremos en el juego en la naturaleza. 
De acuerdo con un estudio realizado por MaryCarol Hunter en Estados Unidos, y publicado recientemente, se estableció que tras tan solo 20 minutos en contacto con la naturaleza los niveles de estrés de los sujetos del estudio bajaron significativamente. Las interacciones eran bastante libres, pero sin contaminación de dispositivos electrónicos, redes sociales, o incluso libros y ejercicio aeróbico.  

Este estudio da un respaldo científico a las recomendaciones de médicos en países como Escocia, que desde hace unos años empezaron a recetar contacto con la naturaleza para problemas como diabetes, presión alta, ansiedad, dolencias cardíacas, y más.  
Si consideramos que el principal obstáculo para que los niños de hogares urbanos tengan contacto con la naturaleza son sus mismos padres, esta información puede servir para motivar a los adultos a compartir con los niños. Oportunidades abundan, pero pareciera que no les damos la importancia debida y siempre hay algo más que hacer; tareas, práctica deportiva o clases de arte. Los fines de semana están llenos de compromisos familiares y sociales, quehaceres del hogar o simplemente descansar.
  
Así como hay beneficios en salud para todos, especialmente en los niños hay otros beneficios para su desarrollo. Las experiencias con la naturaleza les exponen a situaciones imprevistas que les ayudan a su autoconocimiento y manejo del riesgo, así mismo aprenden a resolver problemas, a cooperar, a respetar y cuidar la naturaleza, descubren sus habilidades y pasiones, y desarrollan su creatividad. 

Siguiendo con el mito de los electrónicos del que hablaremos en otra ocasión, algunos adultos podrán pensar que salir a jugar en la naturaleza es una oportunidad para alejar a los niños de sus pantallas. Esto es un riesgo ya que prohibir el uso de los dispositivos puede causar innecesariamente conflicto o reducir el interés de los niños a salir. Muchos adultos tenemos la visión de los jóvenes sentados en una roca viendo a su pantalla. Esto puede ser parcialmente cierto, pero la realidad es que los dispositivos electrónicos pueden amplificar la experiencia con la naturaleza. Chris Martin, es un investigador británico que ha estudiado la interacción de los jóvenes en ambientes naturales y ha encontrado que los teléfonos se vuelven parte del juego. Prendas en juegos de persecución, medios para compartir hazañas y logros, instrumentos de navegación y documentación, linternas, etc. Lo que si es interesante en los hallazgos de Martin es que los dispositivos pasan a ser instrumentales en el juego y no el centro del mismo. 

Así que aprovechemos las oportunidades que tenemos al alcance desde parques, barrancos, reservas naturales, áreas verdes. Actividades como senderismo, zip lines, picnics, acampar, o simplemente correr y explorar en la naturaleza pueden hacer de la experiencia un momento de compartir en familia y con la comunidad.  
 
 
 
 

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